a) El anticristo, unido con poderes satánicos, buscará veneración divina para sí mismo.
Imitando a Cristo, engañará a los hombres. Debido a estar guiado por poderes satánicos, o incluso representar de cierta manera la “presencia carnal” de éstos, estará en sus profundidades constantemente concentrado en buscar honores divinos para sí mismo. La tentación original del alto ángel, pervertido luego en un diablo, fue querer ser “como Dios”; aspirar su omnipotencia, pero sin su omnibondad. ¡Ya no quería servir, sino reinar él mismo! En la historia de la tentación del nuevo testamento el diablo se acerca a Jesús y quiere ser adorado por él, a cambio de la promesa de ofrecerle él todos los “reinados de este mundo”(6). Ésta es también la dirección que tomará el anticristo, siendo él un instumentario de poderes antidivinos. Sabrá esconderla al principio, pero esta motivación estará presente en todas sus palabras y acciones.
b) El anticristo será un hombre caído muy profundamente bajo la influencia de Satanás.
Algunos autores van tan lejos en su imaginación, que suponen que, para imitar el nacimiento virginal de Jesús, el diablo se aparearía con una “prostituta” o virgen. Desde este punto de vista el anticristo sería una unión carnal de ángel y humano. Pero la encarnación de Cristo como hijo de Dios y del hombre es un suceso divino tan singular, que difícilmente podrá ser imitado por una creatura. A pesar del gran poder de los seres satánicos el diablo no es omnipotente y solamente puede actuar dentro de los límites de su existencia como creatura. Pero sí, como ángel posee un amplio conocimiento sobre las leyes y las posibilidades del cosmos. Por este motivo podrá engañar a los hombres con “milagros”. Existe también la creencia de que el anticristo estará ya desde su infancia poseído por poderes diabólicos. Según las imaginaciones de Solovievo el anticristo sabe de la existencia de Dios, pero no lo ama. El escritor narra como el anticristo, al alcanzar la edad de Jesús, tiene una experiencia clave al alejarse de éste, negar su resurrección y al propagarse en él, en vez de la veneración que anteriormente daba a Dios fríamente y proveniente solo de la razón, un odio interior. Sigue una gran desesperación, la cual el anticristo de Solovievo pretende apagar por medio del suicidio. En esta situación no entra Dios como redentor, sino su enemigo. Éste lo “redime” de las dudas que tenía acerca de si mismo con respecto a Jesús, no estando seguro si éste último podría ser más que su “precursor” y que talvez incluso debería adorarlo. Ahora, en vez de hacer ésto, comienza la misión del anticristo y es dotado con la autoridad de poder que necesitará para su servicio. Aquella tentación al poder (o mejor dicho, al abuso del poder) que Jesús rechazó en el desierto, alcanza al anticristo, pues éste no adora a Dios, sino en lo más profundo a sí mismo. |
Este corto resumen de los pensamientos de Solovievo tiene muchos aspectos dignos de ser reflexionados. Si observamos; por ejemplo, la figura de Judas Iscariote, el discípulo de Jesús, no podemos suponer que éste desde el principio pretendía traicionar a su maestro. Al igual que los demás discípulos compartía la vida con Jesús, fue testigo de sus palabras y de los milagros que sucedían. ¿Cuándo comenzó a alejarse interiormente de Jesús? ¿Fue realmente así que Judas no amó a Jesús? ¿Esperaba algo distinto de su maestro? ¿Fue solamente la avaricia la motivación decisiva para la traición a su Señor, como lo dice primeramente el testimonio bíblico? Todo esto no lo sabemos con exactitud. Pero sí está atestiguado que durante la última cena el diablo entró en él, después de que Jesús le había dado el pan. Fue el momento en que el diablo tomó posesión de Judas y consecuentemente éste cometió la traición que ya llevaba en su corazón (7). Sabemos que Judas, según la narración bíblica, no encontró un camino de vuelta a Jesús y que en su desesperación se tomó la vida. Se puede compartir la versión de Solovievo; según la cual el anticristo vivió una especie de „conversión negativa; como un „traspaso de lo satánico en su interior“. Cuando nos acordamos de lo que nos ha sido transmitido sobre la caída de los ángeles un pensamiento tal no parece estar tan lejos de la verdad. Podemos suponer que también los ángeles caídos vivieron primeramente en comunión con su creador. Hay autores que presumen que la rebelión de los ángeles sucedió cuando Dios les comunicó que la segunda persona divina se haría hombre y tuviera una madre humana; la cual luego sería venerada como reina de los ángeles y de los hombres. Sin duda los ángeles caídos saben de la existencia de Dios, pero no lo aman. También en la historia bíblica de la caída humana en el pecado conocemos el suceso de una apartación, que por supuesto se dio bajo otras circunstancias que la caída de los ángeles. Vemos como el hombre originalmente vivió en comunión íntima con Dios; antes de que el tentador se acercara a él para introducirlo en la rebeldía contra el creador. Aquí un pasaje bíblico sobre el anticristo; o mejor dicho, sobre los anticristos: „Esa gente salió de entre nosotros, pero no eran de los nuestros...“. Este versículo nos hace suponer que el anticristo es una persona que se mueve o parcialmente se movía en el campo de la fe (8). el cardenal Fulton Sheen de Nueva York dijo en una locución de radio en 1947 sobre el anticristo: „incluso hablará sobre Cristo y dirá que es el hombre más grande que jamás vivió...“
Esto dificulta mucho su identificación, pues podrá emplear una terminología religiosa, pero llenarla con un contenido distinto y engañar así a la gente también con sus conocimientos religiosos.Mt. 4, 8-9
(7) Jn. 13, 27 (8) 1. Jn. 2, 18-19
¡Continuará! |