Monterrey

¡No cabe duda quién sale vencedor! - Símbolo mexicano de tiempos aztecas



24-02-2015: Monterrey

En la mañana cantamos una parte del Hymnos Akathistos (Himno oriental muy antiguo dedicado a María) y la Santa Misa en la famosa basílica de „Nuestra Señora del Roble“, poniendo como intención el país entero de México como también la ciudad de Monterrey.
En la tarde visitamos la capilla del hospital, donde tuvimos una hora de Adoración muy fuerte, en el sentido de una penetración de la neblina espiritual que se puede percibir sobre la ciudad. Para esto también ayudó la recitación del capítulo 22 del Apocalipsis. Concluyendo oré personalmente por cada persona presente.

Después nos llevaron donde una niñita que desde hace siete meses yace en estado de coma. Había sido puesta artificialmente en este estado para poder ser operada y ya no despertó. Un ambiente muy amoroso envolvía a esta niñita, llamada Valentina. Y aún más me impresionaron los jóvenes padres, que sobrellevan esta situación con mucha fe. Ellos me pidieron que orara por la pequeña y también por ellos mismos.
Reflexioné un poco sobre el estado de la niña, pero estos pensamientos todavía requieren madurar.
Después nos llevaron a una mujer que también yacía en coma, consecuencia de un grave accidente de tráfico, que la hirió gravemente. También aquí nos impresionó la actitud del esposo, que desde muchos meses carga este sufrimiento junto con sus cuatro hijas, aún muy pequeñas. Una de ellas, C., con el mismo nombre que su madre, me entregó el día siguiente un denario de su mamá, mientras yo le dejé el mío a su papá.

25-02-2015: Monterrey

En la mañana y en la noche cantamos la Santa Misa en una gran iglesia. De tarde visitamos un grupo de oración, en el que pude dar una larga introducción a la iniciativa.
En la casa se encontraba una pequeña estatua de la Rosa mística, que había llorado lágrimas de sangre.
Una señora nos contó que su hijo, que poco antes había sido secuestrado, regresó con bien al cabo de veintiún días, después de que ella había orado intensamente por él, ofreciendo de manera especial por él el canto del Magnificat con las antífonas „O“ del adviento: „O Sapientia..., O Adonai...“

En la noche dimos un concierto privado para unas setenta personas, en el cual se dieron algunos contactos que talvez serán de ayuda en el futuro. Una mujer de edad avanzada, dueña de una universidad en el cual ella misma suele organizar conciertos musicales, estuvo muy conmovida, y talvez se dará algo para Noviembre en su instituto.


Continuará...